MONFRAGÜE



Fotografía y diseño: José Valiente Tejado
Fecha de solicitud: 15-03-2010
Fecha de aprobación: 15-03-2010
Tirada: 250 sellos
Primer día de emisión: 04-04-2010








El castillo de Monfragüe se encuentra en el término municipal de Torrejón el Rubio, provincia de Cáceres, junto a la carretera que lleva de esta localidad a Plasencia, en la margen izquierda, formando un todo con la ermita de Nuestra Señora de Montegaudio, en pleno parque Nacional de Monfragüe (desde el 3 de Marzo de 2007)

Monfragüe es el paraje donde se dan cita naturaleza, arte e historia. Desde el castillo pueden verse entre muchas especies protegidas de la fauna y la flora, los restos del castillo medieval que fue sede de la Orden de Montegaudio. En Monfragüe existen antecedentes de doblamiento humano desde la Edad de del Bronce, en este caso con restos de pintura mural esquemática, prueba de las buenas condiciones para defensa y al mismo tiempo de la fertilidad de la zona en las inmediaciones del río Tajo.

Aunque debió ser un importante enclave en tiempos de la dominación islámica, dado que las condiciones del lugar son las idóneas para el establecimiento de sus castillos y las que se repiten en muchos emplazamientos, no han aparecido restos importantes que puedan atribuir la construcción de la fortaleza a los musulmanes, tan solo algunos fragmentos de cerámica.

Durante los años, concretamente entre 1180 y 1184, sitúa Lavado Paradinas la primera gran remodelación cristiana de la fortaleza centrada, posiblemente, en la reconstrucción de la torre redonda que hoy se conserva en lo alto del promontorio. Sin embargo las propiedades de la Orden de Monfragüe pasarán a integrarse en 1221 en la Orden de Calatrava a la que queda vinculada durante muy poco tiempo, pasando enseguida al poder señorial, cuando serán señores


del lugar los Grimaldo de Plasencia y luego los Bermúdez de Trejo que también se habían sucedido en el señorío de Grimaldo como ya hemos visto. La torre pentagonal es la de mayor volumen y monumentalidad del conjunto fortificado, en la opinión de Lavado debió construirse a mediados del siglo XV, por lo tanto durante el dominio de los Bermúdez Trejo, cuyo escudo se ve en la ermita levantada en el interior del recinto envolvente.

Esta torre es prismática de planta pentagonal, y tiene una figura similar a otras de la región, destacando el parecido con la de Almorchón, que como veremos, creemos que se erige también en la segunda mitad del siglo XV, y está constituida asimismo con mampostería más ladrillo en las esquinas y en algunos recercos.

En la cima se encuentran también otros restos de la fortaleza, algunos muros de su alargado y angosto recinto, un aljibe, así como la ermita de Nuestra Sra. De Monfragüe ya citada, a cuya imagen románica se profesa gran veneración en la comarca.

ALCONCHEL


Fotografía: Jesús Martín Carrasco
Diseño: José Valiente Tejado
Fecha de solicitud: 16-02-2010
Fecha de aprobación: 16-02-2010
Tirada: 250 sellos
Primer día de emisión: 3-03-2010




La localidad de Alconchel se encuentra en la parte occidental de Badajoz, al sur de Olivenza, muy cerca de un río de pequeñas dimensiones que es afluente del Guadiana y que le servía de defensa natural. El castillo se encuentra en el cerro de Miraflores, una zona elevada y de difícil acceso desde la que domina el territorio circulante.

De la etapa musulmana de la fortaleza no ha quedado ningún resto, tan solo el recuerdo que mantiene el topónimo de la localidad, aunque son evidentes las naturales condiciones defensivas del emplazamiento y por lo tanto el interés por la zona desde antiguo.

El castillo que ahora puede verse es obra enteramente cristiana. Don Alonso I de Portugal protagonizó su reconquista en 1166. En 1145 fue portugués pero enseguida fue recuperado por España. Estuvo bajo control de los templarios entre 1264 y 1312, año en que desaparece la Orden. A partir de entonces se hicieron reformas para convertirlo en una plaza de importancia estratégica por su cercanía con Portugal, construyéndose los sucesivos recintos y elementos fortificados a lo largo del siglo XIV y sobre todo en la segunda mitad del XVI, cuando era propiedad señorial de Don Gutiérrez de Sotomayor, que además fue Maestre de la Orden de Alcántara. Desde esta situación fronteriza y de vecindad con Portugal, la fortaleza desarrolló importantes cometidos militares en las sucesivas campañas y enfrentamientos con el país vecino, sobre todo durante el siglo XVI, época en la que se acondicionaron sus defensas para poder disponer de artillería y demás armas pesadas. Perteneció al marquesado de San Juan de Piedras Albas y de Bélgica desde 1690 hasta el siglo XIX.

La posición de la fortaleza supone un primer punto defensivo debido a su difícil acceso. Consta de varios recintos envolventes dispuestos de forma concéntrica en distintas curvas de nivel, con el lógico trazado irregular a que obliga la topografía del terreno, y contaba con 5 aljibes. Su recinto exterior se extiende en lo alto del promontorio reforzando la zona más fácilmente accesible y por lo tanto la más necesitada de defensas arquitectónicas.

En lo alto se yergue el cuerpo principal del castillo, al que se penetra a través de una portada gótica con torres redondas en las esquinas, ligeramente más altas que los lienzos contiguos de la muralla.
Este cuerpo está formado por un recinto almenado y reforzado con cubos redondos adosados , con aspilleras o pequeños vanos de forma alargada y muy estrecha desde donde se disparaban flechas y dardos, en los adarves. Bajo los merlones del mismo sirve de adorno una moldura de ladrillo, doble en las torres, como contraste plástico respecto a la rectitud del conjunto militar. Sus muros son de gran grosor y sus puertas presentan matacanes.

Desde este cuerpo, y ocupando el punto más alto del cerro, se halla el último recinto interior donde se emplazaban las dependencias de uso residencial y la torre del Homenaje es el elemento que más destaca del entramado arquitectónico. Se sitúa en el patio, tiene planta cuadrangular y cuenta con tres pisos, que lo dotan de una gran altura, algunos de los cuales se acusan fuera mediante la disposición de pequeñas cornisas. La torre debía de ser mayor, pues faltan las almenas que cubrían su cornisa. En sus muros se abren algunas saeteras que permiten completar sus defensas, y pequeñas ventanas desde donde se domina toda la fortaleza y el amplio entorno que se extiende a sus pies.

El acceso al edificio se puede hacer a través de dos puertas. La principal, que se ha restaurado hace poco tiempo, remataría en un arco apuntado encuadrado en alfiz que albergaba el escudo de armas, del que solo tenemos noticias pues se ha perdido. La otra puerta tiene menos importancia y se ubicaba en la parte opuesta de la entrada principal.

ALBURQUERQUE


Fotofrafía: Francisco Negrete Castro
Diseño: José Valiente Tejado
Fecha de solicitud: 12-01-2010
Fecha de aprobación: 13-01-2010
Tirada: 250 sellos
Primer día de circulación: 04-02-2010




El castillo de Alburquerque se encuentra ubicado en la parte alta de un cerro en la Sierra de San Pedro, lo que le proporciona una posición dominante con respecto al resto de la población. Alburquerque es una zona próxima a la línea divisoria con Portugal. Esto y su posición entre Valencia de Alcántara y Badajoz le proporcionó un atractivo singular. Esta villa de renombre se sitúa en la parte norte de la provincia de Badajoz.

La plaza fue reconquistada por Fernando II en el año 1166, y su posesión cedida a la orden de Santiago, pero volvió a manos musulmanas en el año 1184, siendo recuperada definitivamente en 1217.

A mediados del siglo XV la fortaleza es entregada a Don Álvaro de Luna, Maestre de la
Orden de Santiago y Condestable de Castilla, quien acometió entre los años 1445 y 1453 la construcción de varios elementos significativos, de cuya etapa persiste aún la Torre del Homenaje y el interesante sistema de acceso al piso superior a través de un gran puente, de cuya autoría dejó constancia epigráfica en los varios blasones que pueden verse aún en estas partes y otras del castillo.

Aunque fue necesario la renovación de los elementos más deteriorados o desaparecidos, todavía se conservan muchos que permiten percibir el primitivo carácter de la fortaleza, como el conjunto del sistema amurallado, las puertas, los cubos y baluartes la gran Torre del Homenaje de Don Álvaro de Luna, con sus múltiples pisos todavía accesibles , el gran puente de acceso directo a los niveles más altos de esta torre, sobre arco apuntado pero que obligaba al uso de
un dispositivo de seguridad con un puente levadizo en el último tramo para facilitar el aislamiento de la torre en caso de necesidad. Destaca también una torre albarrana.

La torre del Homenaje es una considerablemente voluminosa mole de piedra de planta cuadrada. Está muy bien organizada y aprovechada en su interior, tanto por sus numerosas plantas, como por la distribución de éstas y por sus sistemas de abovedamiento, en algunos casos con crucerías, como ocurre en el último piso, donde además se abren bellas ventanas góticas, geminadas y poli lobuladas, en alguna de las cuales se puede ver el escudo de D. Álvaro de Luna, promotor de estas obras.

Es también muy interesante la iglesia que todavía se conserva en el interior de la fortaleza
con la advocación de Santa María del Castillo, uno de los más antiguos ejemplares de este
tipo de edificios religiosos en Extremadura, datable en el último cuarto del siglo XIII y en el que se puede ver el estilo de transición entre el románico tardío y el gótico, con sus tres naves cubiertas mediante bóvedas de cañón sobre pilares cruciformes con recios capiteles e impostas, manifestándose en el ábside los añadidos de una bóveda de crucería correspondiente a una etapa gótica más evolucionada.

PIEDRABUENA


Fotografía: Carri Antonio
Diseño: José Valiente Tejado
Fecha de solicitud: 19-12-2009
Fecha de aprobación: 19-12-2009
Tirada: 250 sellos
Primer día de circulación: 07-01-2010



El castillo de Piedrabuena se encuentra en una finca privada en el término municipal de San Vicente de Alcántara provincia de Badajoz.

Consta de un recinto exterior y otro interior. El recinto exterior o barbacana es de trazado cuadrangular, con torrecillas cilíndricas en las esquinas. El interior o cuerpo principal, está constituido por cuatro crujías en torno a un patio central, alzándose en una esquina la torre del Homenaje, prismática y flanqueándose las otras con torres semicilíndricas albarranas, como
la llamada torre del Rey , en el ángulo noroccidental, todavía transitable en su parte inferior,
aunque la llamada torre de la Cárcel, en el ángulo noreste, y la de la esquina sur oriental han recuperado su pasadizo inferior integrándolo como espacio útil en las habitaciones contiguas. Todas estas torres conservan algunos matacanes en lo alto, aunque con el transcurso del
tiempo ha desaparecido su carácter militar transformandose su interior y ahora son
aprovechadas como habitación, especialmente la torre del Homenaje, cuyo aljibe situado en
planta baja está abierto con una puerta y se usa para almacén, o los pisos altos que también
han sido no hace mucho tiempo reacondicionados.

Aunque la imagen general del castillo de Piedrabuena con sus cubos, torre y baluartes
proyecta su carácter castrense, al aproximarnos a la edificación contemplamos el uso
extensivo de su función residencial, como queda de manifiesto en la sucesión de galerías
abiertas al exterior que se observan en sus flancos meridional y oriental, así como en el núcleo central del mismo, donde se enfatiza su carácter residencial y refinado en su patio claustrado,
al modo de los palacios urbanos, en el cual se combinan formas góticas y renacentistas,
incluso resabios historicistas en las restauraciones acometidas a comienzos del siglo XX, sobre todo en la galería superior que muestra algunos arcos lanceolados, capiteles y balaustradas labradas exprofeso entonces, y por lo tanto más neogótico que propiamente gótico.

El castillo de Piedrabuena garantizaba, junto a las fortalezas de Alburquerque, Mayorga y
Azagala, la seguridad del área comprendida entre los ríos Tajo y Guadiana, en esta zona pró-
xima a la frontera con Portugal.

Desde finales del siglo XIII, al menos, figura como cabeza de una Encomienda de la Orden de
Alcántara, para la que tuvo siempre mucha importancia, especialmente durante los últimos
Años del siglo XV y la primera mitad del XVI, en los que figura como Comendador Frey Antonio
Bravo de Jerez, que además fue Gobernador del Partido de Alcántara, realizándose en su
tiempo importantes obras en la fortaleza.

Lo más antiguo de la edificación parece remontarse a finales del siglo XIV, aunque desde los
últimos años del XV y a lo largo del XVI los añadidos fueron cuantiosísimos, construyéndose
aposentos, caballerizas, la llamada Torre Hueca y otras dependencias, incluso un baluarte en la barrera exterior proyectado por Pedro de Ibarra en 1547 y construido poco después (actualmente se usa como capilla), en uno de cuyos cubos redondos se puede ver un gran escudo heráldico con las armas de Carlos V, y en el otro las del Comendador Bravo de Jerez, más el del Pereiro en uno de los lienzos.

El de Piedrabuena es uno de los castillos que permanece todavía en uso y con buenas condiciones
de habitabilidad.

Es de propiedad privada.

MONROY



Fotografía: José Ignacio Camarero
Diseño: José Valiente Tejado
Fecha de solicitud: 17-11-2009
Fecha de aprobación: 17-11-2009
Tirada:425 sellos
Primer día de circulación: 18-12-2009




El castillo de Monroy se encuentra en la localidad del mismo nombre, en la provincia de Cáceres, y a medio camino entre Trujillo y Plasencia, lo que ocasionó no pocos litigios entre las dos últimas ciudades por cuestiones de jurisdicción y términos.

Lo más antiguo del castillo parece ser el cuerpo principal cuadrangular con las tres torres, del siglo XIV, a lo que se añadió durante la segunda mitad del siglo XV la barbacana y los espacios residenciales del interior. El castillo está formado por un cuerpo central de forma cuadrangular con sendas torres en sus esquinas, siendo la del ángulo nororiental la construida recientemente. En el centro de este cuerpo hay un patio no muy espacioso porque está circundado por las crujías que desempeñan la actividad residencial y doméstica de la casa.

Hasta aquí, a juzgar por los restos significativos conservados, parece corresponder a una cronología propia del siglo XIV o primera mitad del XV. Al siglo XIV corresponde la galería porticada incorporada entre las dos torres del lado de levante, en la que se ve la aplicación residencial y palaciega de la fortaleza medieval, cuando la ostentación de sus moradores utiliza como código tanto la fuerza que proporcionan las torres, como la elegancia y novedad que aportan estas galerías al estilo italiano.

Los primeros datos sobre el lugar se remontan al año 1309 (de ahí el 700 aniversario de la fundación de Monroy), cuando Fernando IV otorga privilegios al noble placentino Hernán Pérez de Monroy para que pueda poblar el lugar y construir un castillo. El linaje de los Monroy, con solar en la ciudad de Plasencia , donde también poseen una importante casa fuerte, repartió sus dominios por otros lugares de la Alta Extremadura, como en el castillo de Belvís de Monroy y, además de una gran importancia en el ámbito señorial, desempeñaron relevante protagonismo en el de la órdenes militares, siendo responsables en elevada medida de los desajustes políticos y enfrentamientos militares en los que se vio inmersa Extremadura con ocasión de los sucesivos conflictos dinásticos y señoriales que se produjeron a finales del siglo XV.

Figuras singulares de este linaje fueron Hernán de Monroy el gigante señor de Belvís y hermano de Alonso de Monroy que fue clavero y Maestre de la orden de Alcántara, Hernando de Monroy el bezudo, señor de Monroy y primo de los anteriores.

MEDELLÍN


Fotografía y diseño: José Valiente Tejado
Fecha de solicitud: 19-10-2009
Fecha de aprobación: 20-10-2009
Tirada 300 ejemplares
Primer dia de circulación: 4-11-2009



El castillo de Medellín se alza en un promontorio que domina el curso del río Guadiana, al norte, y la villa al mediodía. Son condiciones estratégicas naturales que se refuerzan con las propiamente arquitectónicas y que se configuran en la misma fortaleza, evocando una y otras su función castrense, pujante a lo largo de la Edad Media.

Ya en el siglo X Al-Bakri cita el castillo en este emplazamiento, lo que es conformado algo más tarde, en el siglo XII, por Al-Idrisi, hablando de las actividades belicosas de sus moradores.

Tras ser reconquistada por los cristianos a finales del primer tercio del siglo XIII, recibiría importantes añadidos y reformas. En el Siglo XIV era administrado por D. Juan Alfonso de Alburquerque, hasta 1354, en qe éste es destituido y arruinado el castillo por orden de su hasta entonces protector Pedro I de Castilla.

El castillo se configura con planta poligonal, próxima a la figura de una elipse, constituido con dos recintos paralelos fabricados con mampostería, sillarejo y sillería.

El recinto exterior o barbacana se encuentra en muy deficiente estado de conservación, desaparecido en su mayor parte y con escasa altura en las zonas persistentes. Circunda íntegramente el cuerpo principal del castillo, constituyéndose con volúmenes saledizos, a modo de baluartes, y protegiendo las cuatro torres semicilíndricas del recinto principal. Las dos puertas de esta barrera se abren en los flancos septentrional y meridional; la primera a modo de acceso en recodo y la segunda como un túnel o pasadizo pronunciado, defendiéndose a su vez con un matacán sobre la puerta, más dos torrecillas en el flanco meridional, en donde aparece que se hicieron algunas obras en el primer decenio del siglo XVI.

El cuerpo principal de la fortaleza conserva con notable integridad sus muros perimetrales, si bien ha sido necesario uno de los lienzos meridionales.

Todo el recinto es recorrido por un andén, en parte almenado al exterior y empretilado en el interior. Se flanquea el conjunto con cuatro cubos semicilíndricos, algo más altos que el adarve. Completan las defensas del castillo una torre cilíndrica en el ángulo suroriental y dos torres prismáticas, situadas en el medio de los lados septentrional y meridional respectivamente, unidas entre sí por un gran muro transversal que divide al castillo en dos, y configurándose en cada lado dos grandes plazas o patios.

Cuatro puertas permitían el acceso al interior del castillo; la más antigua al sur, con arco de medio punto. La principal en el lado occidental, con arco apuntado, y encuadrado por un alfiz, sobre el cual se encuentran dos escudos marmóreos con las armas de D. Rodrigo Portocarrero, primer Conde de Medellín, y de su esposa Doña Beatriz Portocarrero, Condesa de Medellín a la muerte de su marido, datables a mediados del siglo XV, como el conjunto de la portada. Otra puerta tapiada, se encuentra en el flanco septentrional y un postigo, tambien cerrado, aparece en el ángulo oriental.

La pieza más interesante del interior es un notable aljibe hispano-musulmán que se emplaza en el recinto oriental, junto a la Torre del Homenaje. Es de reducidas dimensiones, de planta rectangular (6,15 X 4,50) configurado con dos naves cubiertas con bóveda de ladrillo de medio cañón y separadas por una sencilla arquería formada por dos arcos túmidos que descansan sobre una fina columna cilíndrica con voluminoso y recio capitel, en el centro, y sendos pilares de ladrillo en los extremos.

Puede constatarse la similitud de este aljibe con otros conservados en la región, especialmente cpn el de Cáceres, de mayores proporciones, o con uno del castillo de Montánchez, más parecido al que ahora nos ocupa. Como aquellos, éste del castillo de Medellín se data en la segunda mitad del siglo XII, levantado durante la ocupación almohade.

MONTANCHEZ

Fotografía y diseño: José Valiente Tejado
Fecha de solicitud: 22-09-09
Fecha de aprobación: 22-09-09
Tirada: 250 ejemplares
Primer día de circulación: 06-10-09


El castillo de Montánchez está emplazado en un lugar de apreciable importancia estratégica, en un elevado cerro de la Sierra de San Pedro. Junto a las fortalezas de Cáceres y Trujillo,
será este de Montánchez un jalón intermedio entre las fronteras naturales que en tiempo de la Reconquista constituyeron sucesivamente los ríos Tajo y Guadiana.

Esta situación estratégica, así como sus condiciones particulares de difícil acceso y lo elevado y áspero del promontorio, posibilitaron su protagonismo en la Edad Media.

Durante el siglo XII, como ocurriera con otras fortalezas, las incursiones de los monarcas leoneses permitieron en varias ocasiones su efímera recuperación para las armas cristianas; así ocurrió con Alfonso VII en 1142 y Fernando II en 1166; pero en todo s los casos los musulmanes volvieron a señorearse del lugar al poco tiempo. Su reconquista definitiva por los cristianos se produce en el año 1230, de manos de Alfonso IX. Inmediatamente será donada a la Orden de Santiago, junto con un amplio territorio que ocupa toda la zona central y meridional de la actual provincia de Cáceres, a la que con el avance de la Reconquista se añadieron importantes posesiones en e l área colindante que recorre de norte a sur la provincia de Badajoz.

Con todo el castillo se caracteriza por su emplazamiento dominante, lo irregular de su trazado y la superposición de volúmenes y cortinas. La fábrica se constituye con mampostería, con ripio y abundante cal en el relleno.

El recinto periférico conserva en levante tres cubos semicilíndricos y uno rectangular, con una puerta de arco apuntado, de sillería, desde donde una escalera embutida permite el acceso a los adarves. Esta misma cortina, doblada en ángulo recto, se continúa por el flanco meridional del castillo, donde se levanta otro cubo semicilíndrico y una puerta en un parámetro íntegramente de sillería. Como se ha dicho, esta zona meridiona l incrementa su sistema defensivo mediante una antemuralla flanqueada por un cubo cilíndrico, en el interior de cuyo espacio se encuentra uno de los aljibes de la fortaleza; además, dos lienzos unen el cuerpo principal con el recinto exterior, con sus respectivas puertas, lo que incrementa considerablemente los recursos defensivos de esta zona, la menos escarpada; y al mismo tiempo posibilita la necesaria relación y comunicación de los diversos espacios y volúmenes que allí se configuran.

Hoy, el interior de estos recintos está desocupado y en gran parte desmantelado; sin embargo, sabemos que a finales del siglo XV se alzaban diversas edificaciones, aunque algunas ya entonces acusaban grandes deterioros.

Es este castillo un fiel exponente de lo que fueron los castillos de reconquista en la Edad Media. En él se aglutinan las condiciones estratégicas y defensivas de carácter natural, completándose las defensas con las distintas obras de fortificaciones realizadas por los musulmanes y cristianos sucesivamente.

Resulta significativo, al mismo tiempo, la fusión de los elementos defensivos que definieron el castillo en su primera etapa, a los que se añadieron otros de tipo residencial y doméstico introducidos desde finales de la Edad Media, los cuales señalan la adscripción de la fortaleza
a funciones administrativas y residenciales; hecho éste reiterado en el territorio de las órdenes militares.